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Monitoreo medios fin de semana - abril 7 - 2014

07.04.2014 10:42

http://www.elpais.com.co/elpais/colombia/noticias/reforma-para-beneficiar-gente-agentes-ministro-salud

“La reforma es para beneficiar a la gente, no a los agentes": Ministro de Salud

Alejandro Gaviria dice que insistirá en la reforma del sector, pero que ya se han hecho cambios significativos como la regulación de los precios de los medicamentos.

Alejandro Gaviria es ingeniero civil de la Universidad de Antioquia, título al que añade un máster en Economía de la Universidad de los Andes y un Phd en Ciencias Económicas de la Universidad de California.

Ha sido profesor universitario por muchos años, escritor, columnista, subdirector de Planeación, investigador de Fedesarrollo y funcionario del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Era el feliz decano de Economía de Los Andes, cuando a Juan Manuel Santos se le ocurrió responsabilizarlo del Ministerio de Salud y de todos los horrores propios de tan alto cargo.

Gaviria fue un alumno destacado en la Universidad de California, donde estudió con la Beca Lauchlin Currie otorgada por el Banco de la República y donde cimentó su pasión por la economía social y por temas como distribución del ingreso, movilidad, educación y criminalidad.

Hace un tiempo, cuando alguien lo declaraba “sucesor de Juan Luis Londoño”, el malogrado ministro de Salud y autor de la aún más malograda Ley 100, Gaviria dijo con el humor que lo caracteriza: “Él era un macrosoñador y yo soy un microescéptico”.

La Reforma a la Salud, que según los expertos ya no da espera, ha sido su prioridad. Presentado el proyecto, se ha batido en regla en las espesas y no siempre aromáticas aguas del Congreso de la República, enfrentado a muchos intereses particulares que cooptan el poder del estado para beneficiarse.

Como Gaviria es frentero y directo, recientemente dijo en alguna entrevista: “Le cogí miedo a los esfuerzos de reforma, porque no quiero crear un cuadrilátero en el que a ‘lobby’ limpio se defina quién gana y se queda con la plata” pero, como también es porfiado, volverá a presentarle al Congreso el proyecto con los retoques pertinentes. Amanecerá y veremos. Lo que sí debería poder anticiparse es que si la tal reforma terminara convertida en un engendro oportunista, el Presidente y su Ministro de Salud hicieran mutis por el foro con la reforma debajo del brazo y empezaran otra partida, ya sin las cartas marcadas de los lobbystas.

Usted ha dicho que tambalea el sector porque los “lobistas” imponen intereses particulares. La pregunta es por qué el gobierno se deja presionar.

En el sector salud confluyen muchos intereses. La mayoría legítimos. Pero cada uno de ellos quiere una reforma a su medida. Ninguno parece dispuesto a decir “esta reforma no me satisface plenamente, pero estoy dispuesto a apoyar unas nuevas reglas de juego”. De allí la paradoja en que vivimos: un sistema que todo el mundo dice querer cambiar pero que resulta casi imposible de reformar.

¿A quiénes defiende el gobierno, por quiénes se las está jugando?

Las reformas deben ser para la gente, no para los agentes. Deben servir para mejorar las condiciones de vida de la población, no para dirimir conflictos financieros entre intereses enfrentados. Lamentablemente a veces terminan en lo segundo, en lo que he llamado cuadriláteros redistributivos.

Ministro, si se compara su discurso lleno de expectativas de hace un año largo sobre la reforma del sector, es patente su frustración. ¿Por qué?

Es normal. Las reformas a la salud siempre van a ser difíciles, desgastantes. Un año largo de discusión nos ha servido para decantar las propuestas y afinar los argumentos.

Usted ha trabajado intensamente en esta reforma que consideró prioritaria. Hoy seguimos en las mismas. ¿Qué futuro tiene su reforma?

La reforma a la salud no es solo el proyecto de ley ordinaria. En el último año controlamos los precios de los medicamentos, redefinimos el plan de beneficios (el llamado POS), estabilizamos la situación financiera del sector, cambiamos el sistema de recobros, lideramos el proyecto de ley estatutaria que define y regula el derecho fundamental a la salud, etc.

Pero algunos de los cambios que propone la ley ordinaria son urgentes y necesarios. Por ejemplo, la creación de un fondo único que centralice los recursos y la creación de un fondo de garantías que permita superar la crisis financiera.

El electoral es un mal tiempo para reformas y la salud no es una prioridad hoy, en la agenda política, pero sí para la gente que se sigue enfermando. En este momento nadie cree que a los políticos les importe la salud de los colombianos.
Veo dos problemas. Hay cierta fatiga reformista, cierto desencanto con las reformas anteriores y hay, al mismo tiempo, cierto temor a tocar el tema dada la coyuntura electoral.

¿Cuál es la salida?

Frente a cualquier cosa que explique lo anterior, la única salida es el reformismo democrático, seguir haciendo reformas graduales que den soluciones efectivas. No hay reformas definitivas. Tampoco se pueden dar saltos al vacío.

¿Piensa insistir en que el proyecto de ley ordinaria para reformar el sector, que ya aprobó el Senado, siga siendo debatido en la Cámara? ¿Con qué nuevos argumentos presentará este proyecto?

Sí, vamos a insistir. Pero he planteado que tendría sentido simplificar el proyecto, dejar de lado los temas ya resueltos y los asuntos menos urgentes y concentrarnos en lo esencial.

¿Y ya se sentaron con los ponentes a ver cómo se modificaría el texto?

Todavía no. Lo haremos en la semana que comienza.

¿Está viendo un mejor ambiente para reanudar los debates, después de las elecciones al Congreso?

Si la reforma no pasa ahora habría que comenzar de nuevo con un Congreso muy distinto. No lo veo fácil a partir de agosto.

Dicen que está haciendo reforma, sin ley. ¿En qué sentido?

En el sentido de que hemos venido haciendo muchos cambios positivos que avanzan en el sentido propuesto por la reforma. De nuevo, la portabilidad del aseguramiento, la movilidad entre regímenes, la ampliación del POS, los controles a los precios de los medicamentos, las guías de práctica clínica, la compra de cartera, la reestructuración de la Superintendencia de Salud, un decreto que redefine el modelo de salud en zonas dispersas, otro que define la condiciones de habilitación para las EPS, otro sobre biotecnológicos, etc.

¿Cómo ‘blindarla’ para que no acabe convertida en esa ley que usted teme, es decir para solo determinados sectores?

Hay que tener claridad en los objetivos y coraje en los debates. Estamos convencidos de que los cambios propuestos benefician a la gente.

Si este proceso de reforma a pesar de tener algunas reglas de juego y redefinir algunos incentivos y señalar un posible camino de cambios, no es la reforma que transformará al sector, como usted dijo, ¿qué podemos esperar los colombianos?

Podemos esperar que, con la reforma, no van a volver a ocurrir casos como el de Saludcoop; que vamos a tener un estricto control de los recursos y la información; que nadie va a ser devuelto de la puerta de un hospital por que la EPS no ha pagado y que vamos a lograr mejoras sustanciales.

La situación de la salud en Colombia es crítica y está próxima a colapsar. ¿No puede el Gobierno declarar una emergencia de la salud para reglamentar por decreto?

No, ese camino ya lo intentó el presidente Uribe y fracasó. La Corte Constitucional dijo que no había lugar a una emergencia. La reforma la tiene que hacer el Congreso.

¿Qué es lo que enfrenta a las EPS y a los hospitales?

La integración vertical y el manejo de la red.

¿Qué despierta el conflicto entre sindicatos de base y algunos médicos especialistas?

La formalización laboral, sobre todo en los hospitales públicos. Los sindicatos se quieren formalizar, muchos especialistas prefieren otras formas de vinculación laboral.

¿Qué enfrenta a hospitales y universidades?
Las matrículas de las especialidades médicas. En todos estos casos la pelea es por plata.

¿Porqué no invertir en los municipios y departamentos los pagos por regalías en solucionar algunos de estos problemas de la salud?

Los gobernadores y alcaldes no han priorizado el sector salud. Queremos que lo hagan. Estamos asesorándolos en la formulación de proyectos.

¿Qué opinión tiene usted de las EPS?

Hay buenas, malas y regulares. Le voy a decir qué opinan los colombianos. Cuando se pregunta en general, dicen que no las quieren. Pero cuando se hace una pregunta puntual, cuando se indaga por “la última experiencia con su EPS”, más de 65 % dice que fue buena o muy buena.

¿Qué está haciendo el Ministerio para determinar la veracidad de la deuda de los hospitales?

Emitimos una circular conjunta con la Superintendencia de Salud que obliga a todo el mundo, a hospitales y a EPS, a reportar la cartera y las deudas.

El papel de los hospitales en las regiones es vital porque el sector se ha quedado retrasado. ¿Cómo lograr un aumento sustancial en este tipo de inversiones en el país?

Las inversiones privadas en hospitales no se han paralizado. Todo lo contrario. Muchos hospitales están construyendo nuevas torres. En cuanto a la inversión pública, vamos a tener por primera vez en décadas una partida presupuestal para la construcción de hospitales.

El Gobierno ha tomado medidas en relación con la rebaja en precios de medicamentos y se anuncian otras. ¿Se ha hecho una medición de resultados? ¿En qué proporción serán las próximas rebajas de precios?

La reducción ha sido cercana al 50 % del precio de casi mil medicamentos. El ahorro ha sido de más de medio billón de pesos. La regulación consulta las mejores prácticas internacionales. Ha sido transparente y seria. Me siento orgulloso del trabajo del Ministerio en esta área.

 

 

 

http://www.vanguardia.com/actualidad/politica/254237-reforma-a-la-salud-se-enreda-en-la-camara

Reforma a la salud se enreda en la Cámara

Pese a que el presidente del Congreso, Juan Fernando Cristo, había asegurado que la Cámara de Representantes aprobaría la reforma a la salud, lo cierto es que pese a que hace un mes se iniciaron sesiones en el Legislativo, el proyecto no ha tenido ni un solo debate.
Y es que aunque el periodo pasado de sesiones el Senado aprobó en sus dos debates la iniciativa y le entregó a la Cámara el texto para que continuara con el trámite, no solo no se han registrado avances, sino que las diferencias entre los 16 ponentes del proyecto cada vez son más de fondo.

“En estos momentos las cosas están así: seis representantes presentaron ponencia negativa y los restantes 10 estamos indecisos porque aunque hay varios puntos del proyecto que se rescatan, hay otros que son irreconciliables como por ejemplo la eliminación de los intermediarios y eso no está claro aún”, precisó Lina Barrera, representante santandereana por el Partido Conservador.

A eso se le sumaría que el gobierno, a través del Ministerio de Salud, no ha sido constante en las reuniones con los congresistas, lo que se agravaría con el ambiente electoral que tiene a más de uno desconcentrado de sus funciones.

“Lo que el gobierno debe hacer es retirar el proyecto y presentarlo al próximo Congreso, porque de lo contrario se va a hundir por trámite”, indicó Barrera.

La Cámara tiene hasta el 20 de junio para darle dos debates a la iniciativa.

 

 

 

http://blogs.elespectador.com/utopeando/de-los-mercenarios-de-la-salud-y-otros-demonios/

DE LOS MERCENARIOS DE LA SALUD Y OTROS DEMONIOS

 

Nos han convencido de poseer la entereza para despotricar de otros gobiernos, presumiendo de un criterio para conceptuar, menos sobre nosotros mismos. Tan manifiesto ha sido el sometimiento mental a que nos condena una clase predominante,  minoritaria y decadente; aliada con la retorcida trama de los canales de televisión más importante del país, cuyos mensajes acabamos coreando como cotorros, relegando el discernimiento, la capacidad crítica y esa malicia indígena que caracteriza al colombiano; de la cual tanto nos ufanamos, por lo que terminamos convirtiéndonos en perezosos, indolentes,  insensibles y humillados; y lo peor, transgredidos en nuestros derechos fundamentales sin observarlo. Paralelo a ello, descaradamente nos mofamos de la supuesta ignorancia de otros gobernantes, gobiernos y sistemas; mientras sumidos en nuestro propio atraso mental, celebramos que aquí no pasa nada y somos los más felices del mundo.

Esos demonios deambulan en todos los sectores del país del paseo de la muerte, donde el servicio médico es un negocio, la salud un privilegio, el paciente un cliente, las reglas de la salud la imponen los políticos, las Eps`s son los negocios más prominente, el médico funge de defensor del sistema y no del paciente; los gerentes  de la salud son profesionales de todas las áreas menos de la salud; y el acetaminofén,  ibuprofeno y diclofenaco son la solución para todos los males.

En los últimos años entendimos que la intermediación de las Eps`s en el Sistema de Salud en Colombia, ha sido el factor determinante de la regresión e inmolación del mismo, por cuanto éstas se atesoran como producto el usufructo a los recursos para la salud de los colombianos. Aunado a ello, la deslealtad a la ética en las intervenciones,  favorecida por profesionales de la salud sumisos, victimarios que fungen de víctimas, absorbidos  por un mercado laboral absurdo, inhumano y oligopólico; motivado por el factor económico y no por el objeto misional y constitucional, lo que ha desarraigado la legitimidad y credibilidad del servicio de la salud.

Los retazos de reforma han apartado los problemas cruciales del sistema como los paseos de la muerte, la accesibilidad al servicio, los sobrecostos en los medicamentos, los programas y acciones de salud pública, la eficiencia, equidad, ética y calidad; el restringido tiempo de atención al paciente, la cobertura de urgencias en clínicas privadas, la limitada remisión a especialistas, exámenes y tratamientos; los inconstitucionales copagos, el limitado listado de medicamentos permitidos y las autorizaciones médicas para atender casos de urgencias; aislándose de los principios generales de la Constitución Política y de las reglas fundamentales que rigen el servicio de salud como la protección a la vida.

En esta triste realidad de la salud en Colombia como extractada de Macondo, convergen tres actores fundamentales: los amos de la salud  quienes trafican con la utopía de la calidad de vida y los recursos de la salud de sus congéneres; secundados por sus cómplices, los mercenarios de la medicina, quienes con bata blanca ejercieran el juramento de Hipócrates, ofrendando salvar vidas conducidos con una ética profesional; pero ya en la realidad de este mundo cruel, se tornaron déspotas, inhumanos, centaveros, apáticos e indiferentes. Y por último nosotros, usted y yo, los indigentes del sistema, forzados a mendigar una atención, una orden, un medicamento; sometidos a largas filas y humillaciones por un derecho que nos corresponden y que además no es gratis.

Es pertinente señalar que contrario a lo dicho, excepcionalmente, aún  existen médicos que si honran su noble profesión, profesionales ejemplares, que si salvan vidas y no se doblegan ni se venden; para ellos, todo mi respeto, reconocimiento y admiración. Vale preguntar qué pasaría si de ese espíritu fraterno, ético y humano, se contagiaran masivamente los médicos del país y habiéndose organizado exclamaran un “No más” a defender el patrimonio de las Eps´s y un “Sí” a servir con rectitud; medicando, remitiendo a especialistas y ordenando exámenes sin restricciones. Si todos actuaran en común causa, sin duda algo pasaría.

Se hace necesario lograr más cooperación y menos competencia y mercantilismo en los servicios de salud, además de la optimización de los mecanismos de control, ya que la Supersalud está  marcada por la incapacidad administrativa y acaba siendo solidariamente responsable y cómplice de la decadencia en la prestación del servicio. Es de caracterizar su silencio ante la multimillonaria cartera de las Eps´s  con las Ips´s, cuyos recursos  reciben del Fondo de Solidaridad y Garantía del Sistema General de Seguridad en Salud FOSYGA. Para que alcancen a vislumbrar la magnitud, lo de los Nule fue un cuento de hadas  con respecto al espeluznante cartel de las Eps’s en Colombia.

A propósito de las elecciones presidenciales, vaya usted a ver si algún candidato se ha pronunciado al respecto. Resultaría menos complejo y más promisorio el desmonte de la Ley 100, reforma que convirtió el derecho de la salud en un negocio.

 

 

 

http://www.larepublica.co/la-torre-de-babel-de-la-salud_107516

La torre de Babel de la salud

Jorge Julián Osorio Gómez

Analizando desde la perspectiva académica, tengo el absoluto convencimiento de que tras las discusiones sociales, legislativas, ejecutivas, subyace un gran componente de desconocimiento de lo fundamental que creo conveniente plantear.

1. El problema es la salud, no la enfermedad.  Las soluciones a implementar deberían centrarse en la  construcción de sociedades sanas, las cuales no se encuentran en la negociación de tarifas, en la construcción de hospitales, en el manejo de cuentas, sino en la construcción cultural de calidad de vida; por lo tanto, si apuntamos a salud, debemos enfocarnos en lo cultural y actitudinal a través de procesos participativos. Las tendencias demográficas, como la urbanización, el aumento del número de adultos mayores y la prevalencia de enfermedades crónicas, los crecientes hábitos de vida sedentaria, la resistencia a los antibióticos y otros medicamentos comunes, la propagación del abuso de drogas y de la violencia civil y doméstica, amenazan la salud y el bienestar de centenares de millones de personas. Las enfermedades infecciosas y los problemas de salud mental exigen una respuesta urgente. Es indispensable que la promoción de la salud evolucione para adaptarse a los cambios en los factores determinantes.

2. Varios factores transnacionales tienen también un importante impacto en la salud: la integración de la economía mundial, los mercados financieros y el comercio, el acceso a los medios de información y a la tecnología de comunicación y la degradación del medio ambiente por causa del uso irresponsable de recursos, son aspectos que repercuten en la seguridad social sobre la atención de pacientes, mecanismos de exportación de servicios, costo de medicamentos, incentivos a la ecología y a las nuevas formas de entrega de salud.

3. Se confunde el qué con el cómo.  Una cosa es la salud y otra la forma como se entrega.  Diferentes países, culturas y sociedades han construido modelos sobre un derecho, la salud; estos han sido, aseguramiento, seguros, protección o seguridad social, todos con puntos a favor y en contra, debiendo decidirse como sociedad cuál de estos nos benefician más y trabajar conjuntamente en su implementación y desarrollo

4. El modelo implementado es de aseguramiento de riesgo; esto implica un interés asegurable, un asegurador que  gestiona un riesgo incierto (plan), lo cual no quiere decir que sea el responsable de todos los problemas del asegurado, sino que es actor complementario en la entrega de salud.

5. Las organizaciones de aseguramiento en salud deben responder por las gestiones del riesgo financiero y salud, la articulación de servicios, el acceso efectivo, la calidad y la representatividad del afiliado.  No podemos seguir con empresas que sólo intermedien sino que aseguren la salud.

6. Los recursos son del y para el  sistema; el estado inspecciona, vigila, controla y regula, como es su función desde la creación intelectual de una estructura. Debemos retomar el control tanto estatal como social.  

7. Los planes no son sólo POS, existen abordajes colectivos, centrado en prevención y promoción, direccionado hacia cambio de actitudinales sociales, que son financiados con otros recursos y que deben articularse con lo existente.

8. La mayor reforma del sistema de Seguridad Social ya se realizó. Esta se plasmó en la reforma tributaria, que cambio la financiación del sistema de la parafiscalidad a la fiscalidad. Sus implicaciones son muchas, desde un compromiso estatal en los procesos de recaudo y financiación, hasta un cambio en la gestión de los recursos,  que ya no circularán por las aseguradoras de riesgo en salud, sino desde el nivel central.

9. Los procesos normativos del legislativo y del ejecutivo vienen llevando a una recentralización de la salud, contrario a nuestra constitución que plantea una descentralización como estado, lo cual está llevando a cambios en distribución de recursos y desmotivación en la gestión de salud a nivel de territorios.

Nos angustia que las discusiones actuales no  se centraran en tarifas, funcionamiento de cuentas, sostenibilidad de prestadores, flujo de recursos, sino que profundizáramos en debates de mayor calado como alcance de Derecho, función del estado, definición de salud, participación pública-privada, modulación o regulación… y finalmente, seguridad social o protección social.

 

 

 

http://www.periodicoelpulso.com/html/1404abr/debate/debate-01.htm

La salud en 2014-2018 seguirá en cuidados intensivos
 

De cara a las elecciones presidenciales de 2014, las propuestas de todos los candidatos (Juan Manuel Santos, Oscar Iván Zuluaga, Marta Lucía Ramírez y Enrique Peñalosa), excepto las de Clara López, coinciden en los puntos centrales que se han defendido como claves en una reforma a la salud, propuesta que se impulsa desde 2003.

Así las cosas, queda claro que durante el nuevo gobierno en el cuatrienio 2014-2018, continuará la defensa del sistema de salud creado por la Ley 100, con un agravante, cero y van 3 intentos de reforma: el emprendido en 2013 que se tramitó en los dos períodos del presidente Álvaro Uribe y que desembocó en los cambios que trajo al sistema la Ley 1122 en 2007; un segundo intento al inicio del gobierno del presidente Juan Manuel Santos y que le introdujo algunos cambios más al sistema con la Ley 1438 de 2011; y un tercer intento con el proyecto de ley 210 que hace trámite en el Congreso y que por la coyuntura electoral está en stand by en la Cámara (proyecto de ley 147-Cámara).

 

Conocedores del duro camino recorrido en los últimos 12 años en búsqueda de una reforma que saque al sistema de salud de su estado de postración, queda un sabor amargo cuando se conocen las propuestas de los candidatos de la próxima contienda presidencial, porque todo indica que seguiremos dando vueltas alrededor de lo mismo cual una noria. Entretanto, los pacientes se agravan y se mueren, las personas sanas se enferman por falta de programas de promoción de la salud y prevención de la enfermedad, las clínicas y hospitales se cierran totalmente o cierran servicios por falta de pago y el aumento de cartera, algunas EPS se quiebran o son intervenidas pero nadie responde por sus deudas gigantescas con los hospitales, y en últimas el acceso a la salud se queda en una cobertura de papel (si las EPS siguen negando más del 70% de lo incluido en el POS actualizado), con apenas algunos logros pálidos en salud pública.
Las iniciativas actuales coinciden en mantener la estrategia del aseguramiento y garantizar una real cobertura; promoción y prevención (la promesa eterna, pero nunca cumplida); sostenibilidad financiera y aclaración de cuentas y finanzas en el sector salud; mejorar el servicio; salvar los hospitales; mayor vigilancia y control, y lucha contra la corrupción; mejor sistema de información y aumentar el número de especialistas. Todos buenos propósitos, pero a fin de cuentas sólo buenas intenciones.
Ahora bien, si se trata de mantener el sistema que cumplió 20 años, las propuestas deberán abordar puntos ineludibles: mantener el sistema de salud creado por la Ley 100/93 con su modelo de aseguramiento y de prestación de servicios en condiciones de mercado, donde todos los actores cumplan sus obligaciones; definir límites y alcances de la oferta pública en salud; recuperar y priorizar la salud pública, con atención a sus componentes; gestión y administración de recursos económicos en el sistema de salud; política hospitalaria; evolución de las exigencias de calidad del servicio de salud a nivel país y a nivel internacional; una efectiva inspección, vigilancia y control del accionar de los actores del sistema; establecer en el sector mecanismos anti-corrupción que superen la capacidad de inventiva colombiana de hacerle trampa a la trampa; y definir reglas de juego claras para la formación y el ejercicio laboral del talento humano en salud. Tampoco deben olvidar un punto fundamental: resolver de una vez por todas, el pago de la gigantesca cartera hospitalaria que tiene un importante número de estas entidades en todo el país, al borde del cierre parcial o definitivo. ¿O el próximo presidente pasará a la historia por cerrar hospitales?

 


 
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